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Historia
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Siglo XXEn 1901 se establece definitivamente el actual sistema de subasta de banzos (ver libro de actas), combinada en distintos porcentajes con la elección por orden de lista. En el mismo año se lleva adelante el cambio de uniformidad, que hasta estas fechas consistía en túnica y capuz verdes, con banda verde con dos borlas amarilla y rosario. La túnica pasa a ser morada, sustituyéndose en 1916 cordones y rosario por el actual cinturón (ver libro de actas). Un año después (1902) el Gobernador Civil de la Provincia, D. Fidel Guerrea, y el Obispo de la Diócesis, D. Wenceslao Sangüesa y Guía, dan el visto bueno a las nuevas constituciones que, en nombre de la Hermandad, habían presentado el secretario Juan Timot Cruz y los hermanos mayores Juan Celada, Isidoro Ferrer, Bernabé Aguilar, Víctor Soria y José Junoy. Cuatro títulos, compuestos de veintiséis artículos, forman estos nuevos estatutos, que significan un profundo cambio en la Cofradía, imprimiéndole una nueva vida y creando todos los órganos rectores que perduran en la actualidad pues, aun cuando se forman nuevas constituciones en 1924 (con la autorización de D. Cruz Laplana) y en 1987 (aprobadas por D. José Guerra Campos), estos cambios afectan principalmente a las exigencias del Derecho Canónico y a las actualizaciones promovidas por la propia evolución de la sociedad, pero manteniendo como base las mencionadas de 1902.
Porta el guión de la Cofradía el hermano Bernabé Aguilar, quien lo hace de forma perpetua, con la cara descubierta, cubierta por una poblada barba blanca que le confiere imagen de venerable patriarca bíblico. Desde su puesto en el desfile, y al frente de la familia Pataco, es nombrado por D. José Cobo jefe de turbas, ejerciendo el control de ellas desde su habitual puesto al frente de la Hermandad, no participando jamás en el desfile como turbo, pero era tal el respeto que su erguida figura imprimía a sus componentes, que controlaba perfectamente a distancia su participación en el mismo. Producto de su elegancia portando el guión fue la negativa de la Cofradía a lo solicitado por su sobrino Antonio de suceder portando el guión a su tío, por considerar en aquellas fechas la Hermandad, no podría llevar adelante esta misión con la dignidad y elegancia que caracterizaron durante años a su antecesor; Antonio Aguilar, ante esta negativa, efectuó la misma solicitud a la Hermandad de la Soledad de San Agustín, demostrando cuan equivocados se encontraban quienes podían dudar de la personalidad que imprimiría a su puesto como porta guión. Las Madres Concepcionistas son las encargadas del bordado de la túnica que en 1913 recibe la Imagen como regalo del matrimonio formado por Antero Nieto y Anselma Lledó, túnica que todavía en la actualidad luce la talla en los desfiles procesionales (ver libro de actas). Por ser la hermandad de mejor gusto artístico y la más elegante, recibe del Excmo. Ayuntamiento el premio de 25 pesetas, establecido en 1916, complementado con otro de 50 pesetas por se la de mejor orden, compostura y piedad durante los desfiles de ese año (ver libro de actas). La casa Francisco López de Madrid recibe el encargo de unas nuevas andas, que son estrenadas en 1931 (ver libro de actas), construidas en metal blanco plateado con atributos dorados en oro fino. Tienen ocho columnas y entre cada dos las efigies de los evangelistas, formando éstas un templete bajo el que se sitúa la Imagen, con unas dimensiones de 180 por 160 cm (ver libro de actas). Tras la junta general del 1 de enero de 1936 un nuevo obligado silencio que será levantado el 21 de mayo de 1939, todavía se encuentra proclamado el estado de guerra, en el Convento de las Siervas de Jesús y bajo la presidencia del regente de la Parroquia D. Juan García Plaza de San Luis, con asistencia de once hermanos, con la única misión de recomponer la desaparecida Hermandad y retornarla a su antiguo esplendor. Una nueva muestra del amor de sus componentes nos la da la junta celebrada el 25 de los mencionados mes y año, al hacerse público que durante los tres años de conflicto bélico algunos de sus componentes han escondido y conservado parte de los bienes de la Cofradía; se trata de los hermanos Aquilino Muñoz Rojo y Manuel Sáiz Abad, y de la camarera Esperanza López Castillo; gracias a ellos se conservan los Libros de Actas de 1702 y 1858, la túnica procesional de 1913, el manto verde confeccionado en el mismo año, el guión de entierros, un juego de candelabros y crucifijo (todavía hoy en su altar de El Salvador), una aureola de plata y dos cetros. En la misma junta, el depositario informa que con fecha 28 de septiembre de 1936, y en una visita efectuada a su domicilio, se vio obligado a entregar los fondos, que ascendían a un total de 883,40 pesetas; posteriormente, en 1937, le fueron requisados el resto de objetos de valor, propiedad de la Hermandad recibiendo a cambio un recibo cuyo timbre decía: "Ministerio de Hacienda, Dirección General de la Caja de Reparaciones" (ver libro de actas). Se celebra junta general el día 12 de noviembre, en los salones de la Excma. Diputación Provincial, siendo el primer paso la confección de nuevas listas de hermanos, aprobándose nuevas constituciones (que no entrarán en vigor, al no ser presentadas para su aprobación a la autoridad eclesiástica), infiriéndose a la Cofradía más seriedad, retornándose inclusive a la obligatoriedad de asistencia a entierros, que había sido derogada en junta de 9 de abril de 1876 y sustituida por la entrega a la familia de 16 reales.
En 1775 se establece el pago de sitios, consistentes en cuatro reales anuales por hermano; en 1853 la subasta de un mazapán donado por Pedro Gómez, en rifas de real (ver libro de actas); en 1876, para confeccionar una nueva túnica, se recaudan 2.341 reales como donativo de los hermanos y 621 mediante una función de teatro; en 1928, para la adquisición de una palma de plata, se vende la túnica adquirida en 1876 y, mediante donativos, se consiguen otras 250 pesetas (ver libro de actas); en 1944 se rifa una ampliación del santo en pintura y oro del dorador Jesús Díaz, para cuya rifa se venden seis mil papeletas (ver libro de actas); en 1947 se rifa un cordero mediante rifas de cincuenta céntimos, vendiéndose 2.164 participaciones (ver libro de actas). En 1941 se recibe la talla de Marco Pérez, que justifica plenamente el sacrifico de financiación de sus componentes, realizada en talla completa (las anteriores llevaban peluca) con madera de sabina procedente de El Cerviñuelo, regalada por el Excmo. Ayuntamiento, complaciendo totalmente tanto a sus componentes como a su propio autor, quien la consideraba una de sus obras predilectas, siendo nombrado Hermano Mayor Honorario en este mismo año (ver libro de actas). De la aceptación que esta nueva talla tiene entre los hermanos nos da idea la subasta de banzos para su primer desfile, alcanzando unos de estos banzos el precio de 1.000 pesetas. La talla anterior es cedida al pueblo de Beteta en el precio de 600 pesetas. Fruto de la ilusión y esfuerzo de sus componentes, es el inicio de un periodo de gran actividad, recibiendo un año después las marchas del compositor D. Nicolás Cabañas, "San Juan" y "La Palma de San Juan" (ver la sección Música), quien como gratificación recibe por su trabajo cien pesetas (ver libro de actas), convirtiéndose la primera de ellas en pieza indiscutible e indispensable para cuantas agrupaciones musicales acuden año tras años a nuestros desfiles. También el poeta Federico Muelas dedica a la Cofradía una de sus más conocidas poesías relacionadas con la Semana Santa.
Recibida la talla de Marco, se encargan nuevas andas al hermano Casimiro Pérez (ver libro de actas), quien cobrará por su trabajo cuando exista sobrante de fondos. En la Junta General de 1 de enero de 1941 (ver libro de actas) es presentado el boceto realizado por Marco Pérez, desfilando ese mismo año, y ya en 1944 son ampliadas por el escultor Sr. Cuartero, quedando compuestas por un trono con cuatro águilas, estilo barroco, cuatro faroles dorados y cuatro columnas y, en posición de sujetar los faroles, cuatro ángeles (ver libro de actas). El 23 de abril de 1950, para la construcción de nuevas andas, se convoca concurso de bocetos, con premio de quinientas pesetas al ganador (ver libro de actas). Será definitivamente en 1952 cuando Marco Pérez presente la maqueta de las nuevas andas, que son aprobadas (ver libro de actas) con un costo total de 26.500 pesetas, siendo los Hnos. Pérez del Moral los encargados de llevar a la práctica el proyecto, con la excepción de la nube y los ángeles, que son realizados por Marco Pérez (son estrenadas un año después), y Jimeno Monrabal de su dorado; se dota al jefe de banceros de un nuevo cetro, que lleva colocado un timbre, para evitar que golpee en el banzo con el cetro y como consecuencia deteriore las andas (ver libro de actas) (siendo suprimido este timbre en 1958). En 1987 fueron restauradas y doradas por la firma Santarrufina de Madrid.
La capilla no se verá totalmente concluida hasta 1968: el altar obra igualmente de los Hnos. Pérez del Moral, con dorados de Jimeno Monrabal (ver libro de actas), completada con dos bajorrelieves de Marco Pérez ("San Juan ante portam latinam" y "El Apocalipsis") y dos pequeñas esculturas representando a Santiago el Mayor y a Santa María Salomé; el proyecto es obra también de Marco Pérez, tras desechar diversos proyectos, entre ellos el presentado en 1951 por el Sr. Álvaro, con un presupuesto de 17.000 pesetas, que inicialmente es aprobado, con pinturas en bóveda y paredes, y que posteriormente es desechado (ver libro de actas). Pasan a formar parte del nuevo altar las águilas que se incluyeron en la ampliación de las andas efectuada en 1944. Se distingue la Hermandad en esta floreciente etapa de la Semana Santa conquense por su colaboración y esfuerzo en el engrandecimiento de la misma, dando gran vistosidad a sus desfiles, recibiendo año tras año del tribunal calificador el reconocimiento y satisfacción por el desfile, si bien dejando constancia de la imposibilidad de otorgarle ningún premio debido al "baile" del paso (ver libro de actas). Baile que le significará a la Cofradía no sólo la no consecución de premios, si no la imposición de sanciones económicas, por no cejar en esta peculiar forma de portar la Imagen, no encontrándose los componentes de la Cofradía dispuestos a abandonar esta práctica que la caracteriza y en la que, inclusive, debió pensar Marco Pérez al efectuar el proyecto de las andas, infiriéndoles mayor altura, con lo que se realza el movimiento de las vestiduras y de la palma. De lo arraigado de esta forma de caminar bajo las andas, tenemos buena muestra en el año 1952 en que directiva y la totalidad de los banceros son detenidos por la policía por la falta de respeto de bailar el paso a su entrada en El Salvador al son del Himno Nacional. Ya en 1951 se pone en contacto con la Junta de Cofradías, quedando a su entera disposición, para llevar adelante el proyecto de nuevo desfile del Domingo de Ramos (ver libro de actas). Pese a que su intento, en principio, no es tenido en cuenta, se encarga la talla de María Santísima del Amparo, con destino al mencionado desfile (ver libro de actas). Se convoca concurso entre Marco Pérez, Martínez Bueno y Royo Rabassa, para determinar qué proyecto es el ideal, remiten los participantes mascarillas de escayola junto con el correspondiente presupuesto. Son definitivamente los talleres Royo Rabassa de Valencia los encargados de esculpir la nueva talla, que llega a Cuenca el 9 de febrero de 1953, acordando la junta del 28 del mismo mes el cambio de nombre de la Cofradía y que todos los hermanos menores de doce años tendrán derecho al regalo de una palma para su participación en el desfile del Domingo de Ramos, recibiendo de la junta de Cofradías escrito en los siguientes términos: "Significo a Vd. Que esta Junta ve con satisfacción el noble estímulo que anima a esa Venerable Hermandad que, sin regatear esfuerzo ni sacrificio alguno, figura siempre en vanguardia destacada sobre las restantes y asegurándole que por nuestra parte encontrarán sus iniciativas la más entusiasta ayuda".
Igualmente, y con la misma talla, participa en el desfile del Domingo de Resurrección, completando el mismo hasta que en 1960 dona la talla junto con todos sus enseres a la Hermandad de Jesús Resucitado, siguiendo el acuerdo tomado en la junta general del 7 de abril de 1959. Es constante en su historia reciente la preocupación por el deterioro progresivo que sufre el desfile en que participa, dirigiéndose en 1960 a la Junta de Cofradías proponiendo la realización conjunta de un tramo del recorrido de los desfiles "Camino del Calvario" y "En el Calvario". Igualmente son numerosas las quejas por la constante degradación existente en Las Turbas, llegándose en 1970 a comunicar a la Junta la decisión de la Cofradía de suspender su participación en el desfile de 1971 si no se conseguía detener el constante deterioro producido en el desfile, garantizando el comportamiento de las turbas y el número de sus componentes. Decisión que fue igualmente comunicada a la autoridad eclesiástica y que no se llevó a cabo pese a estar aprobada en Junta General (ver libro de actas). En 1962 se convoca concurso para el bordado de nueva estola de la Imagen, presentándose seis proyectos y realizándose el de Dª Encarnación Román Checa, con un costo de sesenta mil pesetas. En 1968 los antiguos faroles son adquiridos por la Hdad del Santísimo Cristo de la Agonía.
En 1986 participa en los actos conmemorativos de IV Centenario de los desfiles del Viernes Santo, con una exposición y una función religiosa conmemorativa del antiguo Cabildo de San Nicolás de Tolentino como actos centrales.
Un año después realiza solemne función religiosa bajo la presidencia del Excmo. Sr. Obispo, tras la que realiza acto de hermanamiento con el resto de cofradías de la provincia destinadas al culto del Santo Apóstol, participando en la mencionada función los hermanos mayores de todas ellas, parte de los cuales compartirán un año después la presidencia del desfile de la Cofradía en la madrugada del Viernes Santo. Edita como recuerdo de este acto folleto con la Historia de la Hermandad, sus Estatutos y una biografía de su Santo Titular. En 1990 culmina una de sus viejas inquietudes al adquirir un local en la calle San Vicente, número 2, donde queda establecida la sede de la Cofradía, sirviendo a la vez de archivo y almacén de sus enseres. Mantiene sus costumbres litúrgicas que, aparte de la Función Religiosa anual celebrada el 27 de diciembre de cada año (festividad de su Santo Titular), consisten en Misa de Difuntos los días 27 de cada mes del año y Misa de Acción de Gracias los días 6. |