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Historia
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Siglo XVIIILa Hermadad se distinguió desde su origen por el fervor, disciplina y entusiasmo de sus componentes, perteneciendo los mismos generalmente a grupos de humilde condición social, entre los que se encontraba el gremio de maderistas y carpinteros. Consecuencia de su recto proceder son las tres Bulas Pontificias concedidas en 1714 (ver libro de actas). En 1723 y previa autorización del Sr. Provisor de la Diócesis, se une con otra de la misma advocación, existente en el Convento de la Merced (ver libro de actas).
Conserva la cofradía sus bienes en arca de tres llaves en poder del hermano mayor, del diputado más antiguo y del secretario, siendo necesaria la concurrencia de los tres para su apertura (ver libro de actas). Únicamente tienen derecho a voz y voto en las juntas los hermanos mayores, cargo al que también pueden optar las mujeres (ver libro de actas), y al que se accede tras llevar varios años perteneciendo a la cofradía, demostrando durante ellos una vida austera y religiosa, así como el exacto cumplimiento de cuantas obligaciones se tienen como hermanos. En 1762 el hermano Benito Ruiz pasa a gozar del privilegio de ser hermano mayor, mediante la construcción de nuevas andas para el paso por las que, en concepto de ayuda para los materiales, se le abonan 75 reales de vellón (son las primeras andas de las que nos llega detalle de su composición, debiendo destacar de la misma la existencia de cuatro angelitos en sus extremos, ver libro de actas). Por encima de los mencionados hermanos mayores se encuentra el hermano mayor principal, que actúa de presidente de la hermandad, cargo elegido en junta general, en la que al elegido se le hacen saber las obligaciones contraídas al aceptar esta responsabilidad. De la rigurosidad con que se juzgaban estas obligaciones nos da idea la expulsión de uno de sus hermanos mayores por su inasistencia injustificada a la función religiosa en honor de su Titular (ver libro de actas) El hermano mayor principal porta durante el desfile y en los actos públicos de la cofradía un cetro de plata de seis cañones y su pirámide con remates del mismo metal, sobre él la imagen de San Juan con su diadema estrellada y un águila de plata. Todo ello con un peso total de dos libras y dos onzas (este cetro desapareció como consecuencia de la invasión francesa). Siguiente: siglo XIX
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