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Historia
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Siglo XIXCon motivo de la invasión francesa de 1808, nos encontramos con la primera ocasión en que la cofradía desaparece, reorganizándose inmediatamente en casa del hermano José Sibelo, sin fondos ni bienes, acordando los presentes que el que quiera continuar como hermano debe de pagar un real mensual (ver libro de actas)
Constan de seis artículos y son las primeras completas que conserva la Cofradía, suponiendo la mayor innovación sobre las anteriores el artículo referido a la admisión de nuevos hermanos: "Todo el que quiera entrar como hermano presentará un memorial y leído que sea, se pasará a votación de los individuos, saliendo agraciado con la mitad más uno de l número que se componga la junta, se admitirá pagando veinte reales y libra de cera de entrada". Treinta y ocho miembros componen la Cofradía en estas fechas, siendo escogidos los banceros por sorteo (cuatro para subir a la Catedral y cuatro para el retorno), no pudiendo los agraciados volver a ejercer este derecho, hasta que no lo hayan hecho el resto de los componentes y aportando los agraciados a los bienes de la Hermandad cuatro reales cada uno. Cuatro años más tarde, la junta del 13 de abril de 1862, acuerda hacer esta selección por riguroso orden de lista (ver libro de actas). El 25 de marzo de 1877 se acuerda que: "que en lo sucesibo se llebe el Sto Paso en la forma siguiente = cuatro por su turno y los otros cuatro Banzos han de ser por subasta" (ver libro de actas) pero la junta, ante la protesta de numerosos hermanos decide en 1878 anular el acuerdo tomado el año anterior "y que sigan las costumbres de nuestros mayores" (ver libro de actas). El 25 de enero de 1876 la Hermandad se dirige al Obispo de la Diócesis por mediación de su hermano mayor: "Francisco Lucas Olmeda, natural y vecino de esta Ciudad, como hermano mayor de la de San Juan Apóstol Evangelista, sito en la parroquia de El Salvador de esta Capital y a nombre de la corporación a V.I. con el respeto debido hace presente: que con motivo de la invasión carlista de la localidad, ocurrida en julio de mil ochocientos setenta y cuatro, fue robada de la casa de Dª María López, camarera de dicha imagen, las ropas del expresado santo y sabiendo se halla la túnica en poder de D. Santiago Medrano, Coadjutor de Uriel, según manifestación hecha al beneficiado de esta Catedral D. Domingo Pal, de quien se V.I. puede informar como el citado D. Santiago Medrano se halla dispuesto hacer entrega de la expresada túnica y por tanto: Gracia que en esta ocasión obtiene la Cofradía, recuperando la desparecida túnica, no pudiendo conseguir igualmente el cetro del hermano mayor desaparecido y que según escrito del 6 de febrero de 1859, igualmente al Obispo de la Diócesis, la Hermandad supone en poder del Cabildo Sacramental de San Esteban, quien pese a la insistencia superior, se niega incluso a enseñarlo. Siguiente: siglo XX
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